Juventud y tristeza en el libro Bajo las ruedas.

¿Qué significa terminar bajo las ruedas? Significar sucumbir bajo los engranajes del sistema educativo y social, es la muerte de la creatividad, es ahogar el alma en la tristeza y la melancolía mientras padres y profesores presionan a la juventud por un éxito esnobista. Al menos esta es la interpretación que puede darse al libro Bajo las ruedas de Hermann Hesse.

El protagonista de esta triste pero inteligente y conmovedora historia es Hans, un joven que sufre la presión de familia y profesores por alcanzar un éxito académico que lo lleve a sobresalir, a destacarse por encima de sus coterráneos. En el transcurso de esta misión Hans deberá transitar por un tobogán de emociones y cuestionamientos.

¿Estará su mente y su alma preparada para esta avalancha de tribulaciones? ¿Qué conclusiones sacara nuestro joven protagonista? La amistad y el desamor son otro par de  mares por los que esta joven alma tendrá que navegar en medio de tempestades.

A continuación les presento algunas frases y fragmentos de este interesante libro acompañadas de algunos comentarios para contextualizar la frase.

La siguiente frase es un duro cuestionamiento: El sistema educativo nos promete dinero, triunfos y elevación del ego, pero ¿A cambio de qué? ¿Mutilación del alma, perdida de libertad, eliminación de creatividad y pensamiento? Tal vez se gana un profesional pero se pierde una persona. Entregamos jóvenes alegres y con ganas de vivir y nos entregan adultos tristes y estresados que vivirán esclavos del ego.

Padres con sentimientos orgullosos y loables y bellas esperanzas henchían sus pechos, y ni uno solo pensaba que hay vendía a su hijo por un beneficio económico.

frase bajo las ruedas
Frase bajo las ruedas.

Precisamente en el mundo de la conciencia es donde todos los títulos académicos no servirán de mucho:

Comprendió que hay pecados y omisiones que no se pueden olvidar y que ningún arrepentimiento pude redimir. Hay otro mundo donde no cuentan las notas y los exámenes y los éxitos, sino la pureza o suciedad de la conciencia.

La realidad de la sociedad actual resulta sucia y es más reconfortarle nuestros sueños de juventud.

A menudo los momentos visionarios resultaban más reales y verdaderos que la misma realidad circundante.

La ambición suele será menudo la causa principal para que un alma se pierda, es el origen de las angustias, el desespero o lo que hoy se conoce como estrés y que puede llevarnos a naufragar y nuestras sonrisas perderán la sinceridad y el brillo de nuestra niñez y juventud.

Se veía en la sonrisa desvalida de aquel delgado rostro adolescente el sufrimiento de un alma que se hunde, y ahogándose, lanza miradas angustiosas y desesperadas… ¿Por qué le habían inculcado el ideal vacío y rastrero de una ambición mediocre y devoradora?

¿Para qué tantos títulos, reconocimientos y dinero si los días de tu vida se convierten en una pesada piedra que te aplasta poco a poco?

En este desamparo y en este abandono se acercó al muchacho otro fantasma de engañoso consuelo, que poco a poco se hizo familiar y necesario. El pensamiento de la muerte.

A continuación uno de los fragmentos más me gustó del libro, una gran analogía entre la naturaleza de un árbol y nuestras vidas.

Cuando un árbol pierde su capa suele echar nuevos tallos cerca de sus raíces: también un alma que enfermó en su flor y se estropeó a menudo vuelve a la primavera de los comienzos de la infancia, como si allí pudiera encontrar nuevas esperanzas y anudar de nuevo el roto hilo de la vida. Los tallos nuevos crecen jugosos y pujantes, pero aquello sólo es una vida aparente, y de ellos jamás crecerá un árbol verdadero.

Una vida joven necesita un sentido y una meta, y Hans la había perdido.

Una melancolía permanente en la que se hundía lentamente y sin defensa, como un suelo pantanoso y blando.

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