Frases de los Imposibles

Para este artículo de frases de los imposibles nos basaremos en una historia de amor y de soledad originaria del escritor rumano Vintila Horia. El libro lleva por nombre “Los imposibles” y el tema como tal vez es el lector puede imaginar es sobre un amor imposible.

Pero, tras la superficie hay un poco más. Si bien una lectura reposada de este libro nos hará sentir toda la tristeza y melancolía de un amor imposible hacia una mujer. El autor realmente quiere expresar lo imposibilidad de encontrar la tierra prometida.

El amor, las miradas esperanzadoras de la mujer amada son representaciones para un protagonista que se siente un extranjero y no ha encontrado una amena pradera, un país donde sentirse identificado y acogido.

Pero como hemos dicho, el lector que busca frases relacionadas con los amores imposibles puede continuar con esta lectura ya que hemos seleccionado aquellas que expresan ese sentimiento del amor no correspondido.

Cuando no logramos el amor de una persona, lo más difícil es trasegar con el recuerdo de ella. Nos torturamos idealizando aquello que no pudimos conseguir y desdeñamos aquello que tenemos.

La imagen de una mujer, el perfecto recuerdo de lo que pudo haber sido, ¿Cómo vencerlo? Lo que no se ha tenido es siempre más poderoso que lo que se tiene.

Frase de los imposibles
Los imposibles

La siguiente frase es ideal para aquellos que gustan jugar con las miradas, coquetear y crear falsas ilusiones. Con el brillo de sus ojos  nos hacen subir al cielo, para después, sin piedad alguna dejarnos caer desde tan dulce e inmensa altura.

¿Por qué respondió a mis miradas? Para burlarse de mí, haciéndome concebir falsas esperanzas.

Otra frase más relacionada con las miradas:

¿Por qué me ha mirado de esa manera? ¿Por qué di crédito a sus miradas? ¿Por qué una mirada puede ofrecer y negar tantas promesas? ¿Con que derecho se formulan promesas imposibles de cumplir?

Cuando se asoma la triste verdad, hay quienes prefieren engañarse, huyen de ese sufrimiento que se avecina refugiándose en un mundo de fantasías que llaman esperanza.

Toda verdad es un poco triste. Por eso los hombres huyen de la verdad, ya que así defienden sus probabilidades de buen humor.

En el transcurso de la lucha por un amor imposible, nuestro fiel escudero es el miedo. El miedo de perder algo que no tenemos. El temor de no conseguir aquello que para nosotros representa un sentido, una razón para la vida y la felicidad.

Pero el miedo permanece insensible a las estrellas, y sé que no me abandonará hasta el día en que tenga la certeza de que ella está ligada a mi destino para siempre.

Vamos detrás de un amor, como judío errante en busca de amplias praderas donde echar raíces. Recordemos que la búsqueda del amor de una mujer o de un hombre y la búsqueda de una patria son analogías la una para la otra.

Ella es mi tierra prometida y recobrada, pero aún no la he tocado, no hago más que atisbarla detrás de esa llanura, esos lodazales colmados de emboscadas y de recuerdos.

Que triste cuando al final se nos revela que nuestros sueños no tienen ninguna posibilidad de concretarse.

Estoy solo en medio de la calle y de una ciudad y de un mundo donde la vida de la gente, el amor, todo cuanto constituye el gozo de una existencia humana verdadera, no tiene ninguna probabilidad de sobrevivir.

A continuación una frase de desamor supremamente triste expresada en un instante de desesperanza, en un momento cuando ya nos damos por vencidos y renunciamos a la dicha concibiendo el amor como una fuente de pesares y de sentimientos encontrados.

Frase de Vintila horia de imposibles
Frase Vintila Horia

El amor es un sentimiento primitivo que quema poco a poco el cerebro y las vísceras y que amalgama la felicidad y la desdicha en un solo nudo sofocante.

La siguiente frase me recuerda a una que aparece en el libro “El Túnel” una que dice algo así como “Al final solo había un solo túnel, el mío” y continuaba diciendo que ella era el tipo de mujeres que no habitaban en túneles.

Soy como el zorro, un individuo “Engolosinado por el olor”, querría escaparme, correr hacia el bosque, chillar en medio de los claros, liberarme de toda sujeción, pero ella no es un zorro.

Ante la frustración de un amor imposible, sentimos que descendemos al infierno del desamor, a nuestros aposentos de soledad y tristeza:

Vuelvo la cabeza y desciendo por la calle. Desciendo es la palabra.

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